• Lucia Inserra

La noche oscura del Alma por Lucía Inserra

Actualizado: abr 10

El cancer fue un maestro, me mostró este momento de total oscuridad para luego, poder ver la luz, para poder verme a mi misma. Hoy te comparto el escrito y reflexión de antes y después del proceso, siendo la misma, pero con otra conciencia.



Me tomó el silencio,

en medio de tanta gente.

Me molestaba el ruido, las voces,

me esforzaba por estar divertida.

Busqué convertirme.


¡Ir adentro, más aún, de mí misma!

Tocar fondo.

Quedarme en la nada.

Adentrarme en la noche oscura del alma.

Salí a la soledad del camino.

Me acompañan las miradas cariñosas

como estrellas iluminando la inevitable muerte.


Sucedió entonces…

el Salto al Vacío.

La caída libre más intensa de mi vida.

Solté mi existencia.

Me reconocí un punto en el infinito

y supe que mi casa es el universo.


Fue el momento de encontrarme

cara a cara con el Caos…

Desarmada…

En carne viva…

Vulnerable…

Noche, vacío, caos.

¿Dónde había quedado mi ser?

Era puro centro.

Me había despojado de mí misma.

¡Se desarmó la personalidad!

Quien era, ya no soy.


Surgió mi niña interior

tratando de encarnar sin resistencia.

Caminé por el bosque oscuro

sobre una vía láctea que dibujaba

el sol de medianoche.

Sentí el hilo de mi existencia

sostenida por algo más…,

muy superior a mi comprensión.


La soledad frente a la inmensidad.

Somos pequeños cristales

que conforman el Todo.

Cuando el vacío habla…

susurra en el corazón

un canto letánico que inunda al ser

de eternidad.


Lloré con el sentimiento de miles de años,

por haber corrido los velos.

Y postrándome desnuda

en el desierto de mi existencia;

supe que solo soy

una delicada brisa de Dios.[1]


[1] Texto escrito en el proceso de liberarme de mis propias ataduras, heridas y creencias, luego de superar un cáncer de mama.


Me tomó el silencio,

en medio de tanta gente.

Me molestaba el ruido, las voces,

me esforzaba por estar divertida.

Busqué convertirme.


¡Ir adentro, más aún, de mí misma!

Tocar fondo.

Quedarme en la nada.

Adentrarme en la noche oscura del alma.

Salí a la soledad del camino.

Me acompañan las miradas cariñosas

como estrellas iluminando la inevitable muerte.


Sucedió entonces…

el Salto al Vacío.

La caída libre más intensa de mi vida.

Solté mi existencia.

Me reconocí un punto en el infinito

y supe que mi casa es el universo.


Fue el momento de encontrarme

cara a cara con el Caos…

Desarmada…

En carne viva…

Vulnerable…

Noche, vacío, caos.

¿Dónde había quedado mi ser?

Era puro centro.

Me había despojado de mí misma.

¡Se desarmó la personalidad!

Quien era, ya no soy.


Surgió mi niña interior

tratando de encarnar sin resistencia.

Caminé por el bosque oscuro

sobre una vía láctea que dibujaba

el sol de medianoche.

Sentí el hilo de mi existencia

sostenida por algo más…,

muy superior a mi comprensión.


La soledad frente a la inmensidad.

Somos pequeños cristales

que conforman el Todo.

Cuando el vacío habla…

susurra en el corazón

un canto letánico que inunda al ser

de eternidad.


Lloré con el sentimiento de miles de años,

por haber corrido los velos.

Y postrándome desnuda

en el desierto de mi existencia;

supe que solo soy

una delicada brisa de Dios. [2]


[2] Texto escrito en el proceso de liberarme de mis propias ataduras, heridas y creencias, luego de superar un cáncer de mama.



Lucía Inserra Embajadora de Paz Presidente Fundador Fundación Centro Argentino de Eneagrama Universidad de la Conciencia +549 1149379450  www.luciainserra.com luciainserraconsultores@gmail.com



Te invitamos a escuchar la reflexión de Lucía que nos dio en estas pascuas donde cuenta su camino espiritual con la Noche Oscura del Alma.


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