• Vanina Lourdes Jordan

Territorios, conquistas, fobias e invasiones


Cuando hablamos de niveles de conciencia podemos pensar en un ecualizador. Esa línea recta con una perilla que se encuentra moviéndose en esa línea. El ecualizador dice en qué frecuencia se transmite una onda, viene del mundo audiovisual y eso controla lo agudo y grave que puede ser un tono.


Una forma de hacer terapia que introyecté puede resumirse en “analizar qué significan las cosas”. Esto nos muestra como es mi forma de percibir el mundo en un pequeño trozo y me ayuda a ver ese mundo por partes, para ir de a una a la vez. Además de ordenarme me deja ver como esa cosa funciona en el mundo y cómo funciona un pensamiento.


Por ejemplo: La decisión de cambiar un teléfono a tiempo o esperar a que se rompa puede venir de un pensamiento por el cual no me permito cambiarlo antes y puede mostrar una creencia de no merecimiento pero nos fomenta a llevar las cosas al límite de la vida útil, a romperlo o dejar que se rompa para poder terminar con ese ciclo, en vez de ponerle fin a tiempo y venderselo a alguien que le sirva.


Esto puede hacernos entender cómo pensamos los vínculos, porque por lo general como tratamos algo es como tratamos todo.


Después de haber hablado “De límites y ciclos” de la nota anterior y volviendo al título “Territorios, conquistas, fobias e invasiones“ podemos decir que esta es la otra cara del mismo tema pero que nos lleva a sanar otro concepto.


Los límites nos controlan. Nos mantienen en un territorio seguro para jugar el juego de la vida y cuando vamos aprendiendo a caminar, llegamos a nuevos territorios. Cuando aprendemos a andar en bici experimentamos mayores distancias y velocidades, cuando aprendemos a andar en auto, hacemos un viaje en avión, barco, submarino, exploramos nuevos territorios que nos exponen a diferentes situaciones. También un territorio es nuestro hogar, nuestro cuerpo, por ende podemos ver y analizar cuál es el concepto de “Territorio” que tenemos, ver de qué manera nos manejamos en el agua, aire, tierra, fuego (lugares de altas temperaturas), esto lo podemos relacionar con los alimentos que introducimos en nuestro territorio, el vínculo con ellos, si nos los imponen o los elegimos, si buscamos nuevos o tomamos los que tenemos a mano, etc. También en Ayurveda los elementos están relacionados con nuestro temperamento, nuestros hábitos y energías. Esto lo comento para mostrar el alcance que puede tener analizar un concepto y lo mucho que podemos sanar cuando sanamos un concepto de nuestra vida y cómo se aplica al resto.


Como es arriba es abajo, como es adentro es afuera. Principio Hermético. Iniciados, T. (1991). El Kybalion. Rosario, Argentina: Nueva Era Editora.


Lo que quiero nombrar con todo esto es:


Veamos nuestro territorio, todos nuestros territorios. ¿Cómo los habitamos?, ¿Cómo es nuestro mapa de calor dentro de ese territorio?, las zonas por donde pasamos, con más y menor frecuencia, circunstancias y hagámonos preguntas.


¿Estoy habitando todo mi espacio?

¿Qué?, ¿cómo? ¿cuando?, ¿dónde? y ¿porqué?

¿Hay algo que no quiero en ese territorio?

¿Qué es?, ¿cómo es? ¿Cuándo llego ahí?, ¿dónde se encuentra? y ¿porqué está ahí? ¿Quién lo puso ahí?


"Las fobias" podemos entender que son representaciones de conceptos que sentimos que nos invaden, nos sentimos amenazados con estas energías y solemos evitar habitar o tener un comportamiento distinto por estas amenazas.

¿Qué nos representan?

Nuestro siguiente paso en el proceso de elevar la vibración del ecualizador de un concepto, podría ser identificar zonas, razones y formas de habitar.

Detectar algún comportamiento extraño o que queramos cambiar, mejorar, expandir.


Y aquí el hecho que considero clave:

Podemos darle un nuevo significado a nuestros espacios, reestructurarlos, modificarlos, para poder habitarlos y expandir nuestro movimiento que al fin y al cabo es nuestra vida. Ese movimiento del que hablo es como el de respirar, un movimiento de llenar y vaciar que muchas veces no lo hacemos de forma completa y por eso nos enseñan desde el Yoga a respirar conscientemente y de forma completa, se trata de habitar nuestro medio de vida, toda nuestra capacidad de recibir oxígeno, por ejemplo, para estar más vivos a cada instante y tener nuestros niveles de ese ecualizador lo más elevado posible.


Podemos decir que de un extremo estamos desconectados y del otro estamos conectados, ese ecualizador nos muestra de nuestro territorio, cuando llevamos habitado.


Nos propongo habitarnos mas, mejor, mas conscientes, honrando nuestras capacidades. Comparándonos con nosotros mismos antes y después de una nueva forma de percibir la vida. Tengo la completa seguridad de que cuando habitamos completamente quienes somos, nuestro territorio se expande, porque como las pruebas de la vida, cuando pasamos una viene otra que nos lleva a conquistar nuevas historias.


Habitarnos, honrar.

Llenarnos y vaciarnos.


Acá podemos cortar e irnos a hacer nuestras labores, pero ¿qué pasa con las fobias y las invasiones? Dijimos que nos impiden movernos dentro de nuestro territorio o nos generan comportamientos distintos.


Eso que representa nuestra fobia, lo que nos genera esa situación habla de aquello que nos pasa con nuestro concepto de invasión-conquista. Podemos entender Invasión como pérdida del control de nuestro territorio y conquista: control de nuestro territorio.


Asco, repulsión, miedo, contaminación invisible. Por donde pasa, contamina. Escalofrío. Miedo a que me toque. Hipersensibilidad. No quiero que nada me toque.

Esto me pasa con cierto tipo de insectos y representa a una persona en mi vida que me daba miedo. (Una tía-abuela que me cuidaba de chiquita y me encerraba en un baño por sólo existir.).


Desde la terapia del niño interno podemos decirle a nuestro ser interno chiquito que quedó anclado a una memoria, que nosotros “no somos esto”. En este caso todo lo contrario.


No hay nada de malo en un abrazo pero si tenemos miedo al contacto, un abrazo puede ser muy invasivo por ejemplo.

Esto lo nombro para que podamos capitalizar un concepto super abstracto y llevarlo a nuestras vidas, a lo que nos rodea.


¿A qué me tengo que enfrentar?.

¿Qué tengo que hacer para accionar dentro de mi territorio para sacar un agente externo que no corresponde?, o si soy una persona acumuladora, ¿que tengo que hacer para soltar viejos recuerdos?, ¿que me brinda eso que acumulo? ¿puedo confiar que dentro de mi habitan ciertas memorias y con eso basta? o ¿no confío en mi? De ser así, no lo juzgo, pero sí lo indago, para ver qué más hay. ¿Guardo cosas? ¿de valor, cosas rotas, basura, objetos preciados, antiguedades, papel, vidrio, metal, gigas de memoria virtual?



¿Qué le pasa a mi territorio cuando lo habito?. Hay algo que acciono que hace que sea único por como lo habito, que si voy a otro lugar nuevo a habitarlo desde cero seguirá constante a menos que modifique mi forma de pensar. ¿Qué pasa cuando habito lugares que me gustaría habitar todos los días pero no me lo permito por mis estructuras.?

¿Qué pasa cuando habito las estructura de otros?.


Preguntarnos nos hace ser curiosos, como los niños que una vez fuimos y nos hace descubrir ese mundo. Llegar a preguntas nuevas, nos hace encontrarnos con nuevas respuestas y nuevas percepciones de la vida.


Si nos preguntamos porqué hacemos lo que hacemos, también como niños, nos podemos permitir jugar a que hoy este espacio es usado de otra forma, cambiar los roles a los muñecos e inventar otra historia.


Al fin y al cabo, podemos jugar a que nuestra fobia puede ser nuestra mascota y amigarnos con un concepto al que le tenemos miedo. Cómo sería romper nuestros mayores miedos y llegar a conquistar ese sol que sale por el horizonte y parece tan lejano.


Juguemos distinto, conquistarnos puede ser cuestión de jugar de forma más divertida y nada más!


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