• Vanina Lourdes Jordan

Culpa - Responsabilidad

Actualizado: ago 31

Excelentes palabras que para mi hay que saber diferenciar para elegir cual usar sabiendo que implica cada una.



Culpa. Esa palabra la dejé de usar hace bastante porque me invitaba a hacerme cargo al 100% de una situación donde hay dos actores que interactúan.

Siempre que hago proceso de sanación con alguien más, busco aclarar esto de la siguiente forma para que se entienda donde entra la responsabilidad exactamente.


Donde hay dos personas interactuando le asignó el 50 % de las decisiones a cada uno y ahí tengo el 100% de la situación, es decir el entero. Luego aclaro que yo soy responsable de mi 50% y la otra persona, la cual no puedo controlar, tiene poder de decidir sobre su 50%. Ahí desaparece la culpa. Entendiendo que en una relación ambos tienen poder de decidir, lo justo es que sea (en este caso de estudio al menos) en partes iguales.

Luego sigo con el razonamiento, tomo a ese 50% de la situación total y lo convierto en mi total de responsabilidad, es decir soy responsable de mi mitad al 100%. Dentro de ese 100% ahí sí digo que soy responsable de las decisiones que tomé.


Desde acá, hacemos proceso, meditamos sobre nuestra área de decisiones, el por qué de aquellas, de donde vienen las heridas que tenemos que nos llevaron a accionar, pensar o sentir así. Desde ahí vemos lo que sí podemos controlar y cambiar porque que es nuestra parte.


Y acá agrego un ejemplo que también me gusta decir cuando hablo de cómo tendemos a querer controlar al otro.

Si yo tomo el control remoto del televisor de mi casa y quiero cambiar el canal que está mirando mi amigo en su casa: ¿puedo cambiar su tele? Claro que no, los antiguos al menos no. Supongamos que puedo cambiar su tele con estas tecnologías que hoy tenemos y pongo un canal donde están pasando una película que creo que le va a venir bien ver porque le va a mostrar algo que tiene que aprender. Entonces uso mi control remoto y logro cambiar su tele. Mi amigo, te imaginarás que se asusta ya que se le cambió solo el televisor. No sólo se asusta, sino que no deja ese canal, vuelve al que estaba mirando.

Esto en la vida real es igual. Lo amoroso sería llamar a mi amigo y decirle que me parece que tendría que ver tal película porque lo puede ayudar a ver algo útil para su vida. Él, con su propia voluntad decide que le parece bien esta propuesta y por sus propios medios toma el control de su tele y cambia para ver de qué se trata esto y decide si se queda viéndolo un rato.


Es excelente este ejemplo para ver que no podemos controlar lo que queremos que vean o hagan los demás, sólo debemos invitarlos a probar algo distinto recomendándoles, contándoles el por qué nos acordamos de él o por qué creemos que es importante.


Así le devolvemos el potencial al otro y dejamos que tome sus propias decisiones, de esta forma no se asusta ante lo nuevo que nosotros queríamos que vea.

Creo fielmente que cada uno sólo puede hacerse cargo de su 50% de la situación total en una relación, dentro de un intercambio. Y si algo no funciona, se debe a que ambas partes tienen algo para aprender. Humildemente podemos decir: “se te rompió el vaso que estaba en el secaplatos porque yo lo dejé apoyado sobre otras cosas al borde y vos porque no prestaste atención a como yo lo dejé así de mal y sacaste un plato antes que el vaso que estaba casi en el aire. Ambos somos responsables y ya nadie tiene la culpa de la totalidad. Nos abrimos a aprender cada cual su parte.


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