• Vanina Lourdes Jordan

Relaciones sanas y tóxicas

Primero, lo que podemos decir de una relación es que incluye dos partes interactuando.


Tengo una relacion con mi Ser Interior (que voy trabajando para sanar), esto amplía la mirada que tenemos como sociedad en la cual decimos “RELACIÓN” y pensamos en una “relación de pareja, ser querido, familiar”. Con esto quiero decir que también tenemos una relación con nuestro interior. Y desde acá parto porque me parece más amoroso siempre cualquier proceso, hacer una introspección desde mí hacia mí, haciéndome responsable de ambas partes.



Esto tiene sentido cuando veo una parte de mi ser como una adulta y otra parte mía desde una mirada de Niña Interna. La Niña interna me ayuda a ver partes mías no sanadas o más puras e inocentes que hoy desde mi adulta quizás no escucho o no presto atención, por ejemplo. Entonces así tengo mis dos partes y desde ahí construyó una relación conmigo misma.


Desde acá y volviendo a los términos “Sana y Tóxica” de una relación, me gusta reemplazar el término tóxico por “herido” porque de esta forma me acerco a esa parte de esta relación para ver por qué es de esta forma, en vez de alejarme desde el rechazo por ser algo que puede lastimarme.


Algo que me gusta aclarar cuando trabajo sobre "cómo sanar nuestra relación interna" es nombrar al pasado, eso que vivimos tiempo atrás (no importa cuán atrás, pero que se refiere al momento donde aquello que aprendimos), lo aprendimos de lo que nos rodeaba conjugándolo además con nuestra personalidad. Acá es el punto donde encuentro comportamientos, formas de resolver problemas que introyectamos y los hicimos nuestros. Por otro lado quiero aclarar esta situación. Imaginate que te lastimaste andando en bici, estabas aprendiendo y te caíste, se te hizo una herida que queda abierta, expuesta. Ahora imaginá que viene alguien y te toca la herida, sin entrar en detalles si lo hizo a proposito o sin querer, te hizo doler. Pero... y acá la aclaración importante: No causó esa herida, simplemente la tocó. Esa herida ya estaba ahí.


Cuando se trata de relaciones, siempre estamos rozándonos con esa otra parte. Donde hay una herida y se produce un roce: habrá dolor. Mi parte del asunto cuando el roce (de una herida emocional) viene de un ser externo a mi (familiar, por ejemplo), lo que hago es poder ver y diferenciar esa herida emocional que toca. Hay muchísimas cuestiones que podemos ver, intenciones, fuerza, forma de ese roce, grado de dolor, reacción de ambas partes; pero hay algo primero a todo esto que es que esa herida emocional ya estaba ahí. Probablemente sea una herida del pasado, un concepto del pasado, y la forma en la que se trató a esa herida hizo que no se cerrara, o limpiara bien.


Yo doy gracias a ese encuentro, aunque doloroso que me recuerda que tengo algo nuevo para ir a ver que puedo hacer para que ya no duela más. Por supuesto, implica más acciones de límites con ese exterior en relación a la herida, y ahí se trata de nosotros cuidar que no toquen esa herida hasta que esté sanada esa parte nuestra. Aclarar esto en nuestras relaciones muestra no una herida como una vulnerabilidad, sino que nos muestra adultos ante un dolor, una debilidad.


Voy a llorar cada vez que me hables de este tema porque me recuerda tal cosa de mi pasado, te pido que tengas cuidado y prefiero me preguntes si quiero hablar de esto teniendo en cuenta lo que para mi implica, gracias.

Esta podría ser una buena frase de Amor, Sabiduría y Poder aplicados a un dolor.


Siento que de esta forma cualquier relación dolorosa se puede transformar en una relación sana, de aprendizaje, de amor.


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